
Dentro de unas jornadas llega el equinoccio, fecha en la que se igualan con doce horas cada uno, el día y la noche, a la vez que se despide le verano y comienza el otoño.
Los aficionados a la playa comienzan a vislumbrar que se apagan los días soleados e intentan alargar cada jornada las horas diurnas para aprovechar los rayos del sol. Al atardecer las sombras se dilatan y el sol de debilita, pero no importa, hay que vivir el momento.