
Hace días vi una exposición sobre el San Sebastián de hace un siglo. Me llamó poderosamente la atención que casi la totalidad de los varones que aparecían en las distintas imagines iban todos como uniformados, tapando su cabeza con una boina calada. Hoy la boina está casi en desuso, aunque algunos llevan txapelas amplias o boinas inclinadas al estilo del Che Guevara. Pero lo que más se usa actualmente para tapar las ideas, o para proteger las calvas de los cancerígenos carcinomas, son las viseras. Los más modernos pasan de gorros y gorras y usan elegantes sombreros.
¡Cómo cambia la vida! No ha mucho tiempo el sombrero es cosa de la aristocracia, de los magos que veíamos en la tele y de los payasos del circo.