
En lomos de cuero duerme la crónica
de gente que amó, que partieron sin voz.
El tiempo pasa sus dedos de viento
y vuelve historia lo que fue corazón.
Tinta que fue promesa y despedida
hoy es polvo: memoria que se olvida,
pero en cada grano late todavía
el eco frágil de la antigua vida.