
Techo de la Sala de la Reina, ejemplo de decoración neoclásica en el Palacio de los Normandos, realizado por Giuseppe Patania (1807-1815).
Los feroces normandos (vikingos) llegaron al sur de italia hacia el año 1000 como mercenarios y pelearon en los dos lados de las guerras de lombardos contra bizantinos, y también contra la Roma Papal. Tras unos 20 años aprovecharon la debilidad de los lombardos para apoderarse de la bota italiana y posteriormente comenzaron la conquista de Sicilia a los árabes, que acabó en 1091.
En 1189 murió sin descendencia el último rey normando de Sicilia y la corona paso por cuestiones dinásticas a Enrique IV del Sacro Imperio Románo Germánico, hasta que, en 1266 los franceses, apoyados por el papado, conquistan la isla.
Sicilia es, quizá más que ningún otro lugar del Mediterráneo, un palimpsesto de culturas: una isla donde cada civilización dejó su capa, su trazo, su lengua, su arte… y donde nada borró del todo lo anterior. Todo se superpuso, se mezcló y se reinterpretó. Esa es la magia siciliana.