Varela601

Hoy he tenido un sueño infernal, y digo infernal literalmente, ya que en mi viaje onírico bajaba a los avernos. Iba de visita, quería saludar a mis amigos allí hospedados, sudaba, un sudor frío que, a pesar del calor, recorría toda la piel que protege mi cuerpo.
Tenía miedo a no encontrar la puerta de salida, para poder, de nuevo, retornar el calor de mi lecho. El viaje fue efímero, pero a mí se me hizo eterno. Iba, como ya he dicho, con la sana intención de saludar a mis amigos, pero no encontré ninguno. Sin embargo, eran mucho los enemigos que allí se hospedaban. No sentía odio hacia esos enemigos, me dieron pena y les ofrecí mi mano tendida brindándoles mi perdón.
Ninguno quiso estrecharla, es más, alguno hasta escupió sobre ella, mientras el diablo, sonreía socarrón.

Hoy cuando me he despertado estaba empapado de sudor, tembloroso, pero satisfecho de encontrarme en casa.