
Anteayer, algún (o alguna) hijo (o hija) de puta me ha usurpado el Facebook. He tardado dos días en poder recuperarlo. Me pregunto qué ganan con estos actos, qué cojones esperan encontrar violentando la seguridad de un medio que sólo sirve para compartir comentarios, fotografías o chismes. Pero la mezquindad humana es así, hay gente que disfruta haciendo daño a otros totalmente desconocidos y sin ganar nada.
Creo que fue Albert Einstein el que dijo aquello de que la ESTUDIPEZ HUMANA NO TIENE LÍMITES. Y reconozcámoslo, hay mucho estúpido suelto.