HOY es uno de esos días en los que me quedo mirando fijamente a la pantalla del ordenador con ganas, e interés, por escribir algo y no logro hilar dos frases seguidas.

HOY es uno de esos días en que mi mente está en blanco. Me he despertado y, si por mí fuera, me hubiera quedado en la cama todo el día. No es que no me apetezca levantarme, es algo más preocupante, me falta vitalidad, deseos, perspectivas… Veo todo, el presente, el futuro y el pasado negros.

HOY es uno de esos días en me hubiera gustado que estuviera diluviando, un día frío y desastroso para engañarme y justificar el pasar el día en pijama sin salir de casa, sin asomarme siquiera al balcón, porque con ese tiempo no se puede salir a la calle. Pero a pesar de los agoreros de la meteorología que anunciaban un día lluvioso, incluso con granizo y con aviso amarillo por tormentas, ha amanecido un día soleado y no me ha queadado más remedio que tener que salir a la calle. He salido a comprar el periódico y a seguir las recomendaciones de mi médico que me aconseja que camine a paso ligero una media de 30 minutos al día y mueva mis piernas dando unos 5.000 pasos.

Total hoy ha sido un día normalito, como todos, aburrido, monótono, rutinario, soso y gris.