yo iré al mar, para recordar que soy pequeño,

para recordar que nada en mí la infinidad universal.

Yo iré al mar, para recordar la infinidad al sentir en mis pies la arena,

y para sentir cómo limpia mis pies el tibio mar.

Yo iré al mar para quemarme y refrescarme,

para ver a lo lejos cómo las olas se divierten.

Yo iré al mar para recordar que no soy nada, 

y que a la vez en mí nada la infinidad.

Iré al mar, o quizá vaya a verla a ella.

 

Enrique Frías