
Fragmento del poema «Punta Ballena» (Francisco Mazzoni)
«Allí estaba, enhiesta,
como un barco petrificado
que hubiera varado su quilla
en la arena del tiempo.
Avanzaba hacia el mar en un desafío milenario:
solitaria, carcomida, majestuosa.
La muerte no le llegaría del mar,
sino de la codicia de los hombres
que no comprenden
que hay rocas que son altares.»