
Cuando recuerdo los barcos en los que navegaba mi padre se me encoje el alma. Siendo niño navegó en pataches a vela que costeando el litoral transportaban poco más de lo que hoy puede transportar un camión moderno. Observo esta nao, replica de un ballenero del siglo XVI y me hace pensar que poco o nada se había avanzado en la navegación hasta la irrupción en el siglo XX de los barcos, primero a vapor y luego ya con máquinas o motores a gasoil.
Qué vida la de los marineros, qué cruel la vida de todos mis antepasados, todos ellos hombres de mar. Mi segundo apellido es “Cousillas”, siempre había pensado que su origen era gallego, ya que todos los Cousillas que he conocido a lo largo de mi vida son oriundos o descendientes de Corme en la Costa da Morte.
Hoy sé, gracias al trabajo desinteresado de algún estudioso, que este apellido tiene su origen en la Bretaña, en Corme lo heredamos de dos hermanos que allí naufragaron en el siglo XVI y ya nunca más volvieron a su tierra. Me imagino a su familia, una madre que perdió a dos hijos, que los dio por ahogados y nunca llegó a sospechar que seguían vivos. Es dura la mar, muy dura.